Robarle tiempo al tiempo

Lo que se vaticinaba como un verano (sin) más ha acabado siendo el mejor de todos sin ningún tipo de duda.
Después de unos meses de locura y estrés máximo han llegado los días de absoluta paz que tanto necesitaba.
Las vacaciones son para hacer cosas y literal que no he parado.
Me encanta que esté siendo el verano más cardiosaludable de la historia (aunque Matrix esté siempre al acecho), de haber sido capaz de poner orden en mi hogar con un mega-zafarrancho que le haría estar orgullosa a la mismísima Marie Kondo (el otro día leía por aquí: “¡cuántas cosas inservibles acumulamos!”) y de mil cosas más que os recomiendo aunque estéis en modo “vuelta y vuelta” en la playa: leer compulsivamente, escribir vuestras ideas, disfrutar de cada día y cada noche de agosto, proponeros metas realistas de cara al “nuevo curso” sin agobios, escucharos a vosotros mismos (qué básico y cuántas veces se nos olvida) porque “el tiempo es implacable, no vuelve, no retrocede pero a veces regala segundas oportunidades. Aprovéchalas.”

<3 Sele

¿Después?

“¿DESPUÉS?
No hay "después".
Porque después el té se enfría,
después el interés se pierde,
después el día se vuelve noche,
después la gente crece,
después la gente envejece,
después la vida se termina;
y uno después se arrepiente por no hacerlo antes cuando tuvo la oportunidad.”