Disneyland París

Nunca pensé que lo que empezó con una broma acabaría siendo uno de los mejores viajes de mi vida.
Todo empezó un día de estudio intenso, de esos en los que hasta ordenar tu habitación te parece apetecible, cuando nos dimos cuenta de que teníamos un trauma infantil y es que resulta que no habíamos estado en Disney de niñas. Por lo que la promesa fue inmediata.
Años más tarde (y con sueldo, yo adelantando el que aun no tengo) nos faltó tiempo para hacer maletas al lugar donde los sueños se hacen realidad y superarlo de una vez.

(Para los haters obviamente estoy exagerando). Cualquier excusa es buena para VIAJAR y más con una compañera de fatigas como Tere.

Si tuviera que describir este viaje en una palabra esa sería: RISAS, pero risas de esas que hacen que te duela la mandíbula. De hacer el ridículo y que no te importe. Y de sentir la felicidad en cada capilar de tu cuerpo. Risas de que las toallitas autobronceadoras no son especialmente "mates", de que alguien me explique por qué hay abejas en febrero y de que aún me duela la cabeza de aquel coscorrón. Risas de que la vida es muy corta y de que si no coges el tren se te hace TOO LATE.

GRACIAS <3